lunes, 13 de abril de 2015

El sano pero exagerado miedo a la electricidad

miedo a la electricidad

En nuestra casa estamos rodeados de electricidad, y estamos usando constantemente aparatos y accesorios eléctricos. Como todas las cosas, estos aparatos sufren desastres y envejecimiento y, de golpe y porrazo, al querer trasladar o tocar alguno de ellos notamos una sensación especial, e incluso una pequeña descarga. Pocos somos los que no hemos tenido que sufrir un calambre en nuestra vida. Lo cual ha originado en nosotros un respeto particular por la electricidad. Es nuestro instinto de defensa que hace su aparición.

Sin embargo, la electricidad no es más ni menos peligrosa que cualquier otro fluido de los que usamos en la vida doméstica: el gas ciudad o natural, el gas embotellado y el agua.
Lo importante es conocerlos, saber hasta qué punto podemos llegar y cuáles son las precauciones que hemos de tomar al querer manipular con ellos o con cualquier cosa que tenga referencia con los mismos. Y saber renunciar a según qué trabajos que conviene dejar a los profesionales.
Sin querer entrar ahora en descripciones que daremos más adelante y solamente para fundamentar una confianza y seguridad en nuestros aficionados, diremos lo siguiente: La electricidad que se suele emplear en las casas no tiene una tensión muy alta; es decir, su fuerza, de hacernos daño, está muy disminuida, para que, en caso de que, perdidos los aislamientos que la conducen, si llegamos a entrar en contacto con ella, la descarga no sea mortal.

Por otra parte tenemos toda una serie de seguros en la instalación que actúan en o inmediatamente que se produce aquel contacto, impidiendo que la descarga sea prolongada, cortando el circuito de paso de la corriente. Lo más probable es que recibamos solamente un susto.

Ahora bien, para evitar estos sustos y que sus efectos no sean trascendentales, conviene tener presente:

1) Evitar todo contacto con nada eléctrico si tenemos las manos mojadas, si nuestras ropas están húmedas o estamos pisando agua o el suelo está húmedo. De ello se deduce lo peligroso que puede ser manipular con la electricidad en el baño, recién salidos del mismo y sin estar convenientemente aislados del suelo o de las paredes.

2) Asimismo es peligroso manipular aparatos eléctrico: que funcionan en ambiente acuoso o húmedo: lavadoras termos eléctricos, neveras, etc. Reparar cualquier parte d' ellos exige siempre la desconexión previa del aparato.

3) En nuestra instalación tenemos un medio muy sencillo para evitar la entrada de corriente: el cuadro de entrada en el que hay un interruptor que abre o cierra el paso de la corriente a nuestro domicilio y los cortafusibles, mediante cuya desconexión lograremos también el acceso de la electricidad. Es, pues, conveniente cerrar la electricidad desde el cuadro antes de intervenir en cualquier parte de nuestra instalación.

4) En los aparatos que se emplean con frecuencia se producen, con el uso, unos desgastes, recalentamientos y otros daños en los correctos aislamientos del hilo conductor. Es preciso examinar periódicamente estos conductores y repararlos si presentan algún defecto. En principio es mucho más recomendable proceder a la total substitución de todo el cable de conexión.